El gobierno impuso precios máximos, pero el combustible doméstico puede romper la barrera.

México enfrenta un nuevo problema energético: garantizar el abasto de Gas Licuado de Petróleo (GLP) a la mayoría de hogares que lo utiliza para cocinar y calentar agua, mientras el precio internacional sube y los repartidores se niegan venderlo con precios controlados.

La importancia: 79% de las viviendas en el país, equivalente a 100 millones de personas, utiliza el gas para la cocción de sus alimentos, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Regulación temporal: Para detener la escalada de precios, la Secretaría de Energía ordenó un precio máximo que fijó la CRE. La nueva regulación durará seis meses y se aplicará en 145 regiones cuyos precios se publicarán cada semana. La fórmula para calcular los precios propone:

  • Precio promedio
  • Costo logístico
  • Margen de comercialización
  • Factor de ajuste denominado ‘K’
  • Impuesto al Valor Agregado

Paro Laboral. La entrada en vigor de los precios máximos provocó que 8.000 pipas detuvieran sus operaciones el 3 de agosto porque el reparto en las nuevas condiciones significaba pérdidas operativas para los repartidores de la Zona Metropolitana del Valle de México.

Tras una negociación entre las autoridades y los distribuidores, los comisionistas, una figura irregular para la última milla del GLP, reactivaron el reparto.

El presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Gas Licuado y Empresas Conexas (Amexgas), Carlos Farrera, no descarta más paros de comisionistas si no se ajusta el margen operativo, además de que su gremio analiza tramitar amparos que frenen el tope de precios.

Cambios desiguales: El regulador mexicano, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) detectó que, a pesar del vaivén en la referencia internacional Mont Belvieu en Texas, ésta se ha mantenido en el mismo nivel desde 2016, pero esta estabilidad no se refleja en el precio al consumidor final.

Soluciones de corto plazo. El presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó la creación de una empresa distribuidora, Gas Bienestar, para impulsar la competencia y garantizar el abasto, pero hoy la Secretaría de Energía, Rocío Nahle García, reconoció que el proyecto irá “paso por paso” como cualquier negocio que arranca operaciones.

Factores externos. Los distribuidores atribuyen el aumento de precios, además del repunte de la referencia, a mayores precios de hasta un peso por cada kilo vendido por parte del vendedor mayorista en México, Pemex, el cual obtiene ingresos adicionales por 1.600 millones de pesos mensuales.

El robo de combustible, que le cuesta 30.000 millones de pesos anuales a Pemex, crea un mercado negro que distorsiona aún más los precios.

Tendencia al alza. La recuperación económica mundial ocasionó el repunte de la demanda del gas propano, principal componente del GLP, pero también un insumo de la industria petroquímica para la fabricación de plásticos.

La tasa de crecimiento anual compuesto del mercado global de plástico crecerá 3.4% de 2021 a 2028, de acuerdo con datos de la consultora Grand View Research.

Vía Bloomberg Línea